
Gilat perú

Gilat perú
Por Christian Chee, Vicepresidente de Desarrollo de Negocios y Comercial en Gilat Perú
En pleno 2025, la educación en el Perú sigue enfrentando una de sus mayores barreras: la falta de conectividad en las zonas más alejadas del país. Hoy, mientras en las ciudades los estudiantes acceden a plataformas digitales, inteligencia artificial y herramientas interactivas, en las comunidades rurales miles de niños y adolescentes aún estudian con métodos tradicionales, sin acceso a internet y con materiales desactualizados.
La realidad es clara: la conectividad ya no es un lujo, es una necesidad básica. No podemos hablar de inclusión educativa sin garantizar que todos los niños del país, sin importar en qué región vivan, tengan acceso a la misma calidad de enseñanza que cualquier otro estudiante en Lima, Arequipa o Trujillo.
La brecha digital sigue dejando a miles de niños atrás
Según datos del Ministerio de Educación (Minedu) y el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), hasta antes de la pandemia, solo el 35% de las escuelas rurales del Perú contaban con acceso a internet estable. Esto significaba que la mayoría de los colegios en zonas alejadas no podían acceder a recursos digitales ni a plataformas de aprendizaje a distancia. Para el 2022, el 42% de las escuelas primarias públicas contaban con acceso a internet. Aunque estos datos reflejan avances respecto a años anteriores, aún evidencian una brecha significativa en la conectividad de las instituciones educativas en el país.
Si bien se han logrado avances importantes, con esfuerzos de inversión pública y privada, todavía más del 25% de los colegios rurales siguen sin conectividad, dejando a miles de niños en desigualdad de oportunidades.
El problema no es solo de acceso a internet, sino de calidad educativa. Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reveló que, en las zonas donde se ha implementado tele-educación con conexión a banda ancha, la retención escolar ha mejorado en un 20% y los estudiantes han incrementado su rendimiento académico en matemáticas y comprensión lectora en un 15%.
Es decir, la tecnología no solo conecta, sino que transforma la educación. Sin embargo, aún hay regiones en el Perú donde la única forma de acceder a materiales educativos digitales es a través de una señal de radio o televisión, lo que limita enormemente el aprendizaje interactivo y la posibilidad de formación en habilidades digitales esenciales para el futuro.
La conectividad como herramienta clave para la equidad educativa
En las regiones más remotas, donde las condiciones geográficas hacen que el despliegue de fibra óptica sea inviable o extremadamente costoso, el internet satelital se presenta como la única alternativa real para garantizar el acceso a la educación digital.
Desde Gilat, hemos visto de primera mano cómo la implementación de proyectos de conectividad en zonas rurales cambia radicalmente la vida de los estudiantes. Cuando un colegio se conecta a internet, no solo se accede a plataformas de aprendizaje, sino que también se abren oportunidades para que los docentes se capaciten, las familias se integren al mundo digital y las comunidades se beneficien del acceso a información y servicios esenciales.
No basta con instalar antenas y esperar que la conectividad haga el resto. Necesitamos un esfuerzo conjunto entre el Estado, el sector privado y las comunidades para que la tecnología tenga un impacto real y sostenible en la educación de nuestros niños. Esto significa:
Por ejemplo, solo con los proyectos de conectividad en los que ha participado desde Gilat, hemos podido impactar positivamente en la vida de más de 45 mil personas y mejorado la conectividad en más de 2 mil colegios estatales en provincias como Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Cusco, Amazonas e Ica. Esto no solo a través de la conexión a internet sino también al cubrir el círculo de conexión, brindando equipos de acceso digital como laptops y tablets.
El camino hacia una educación inclusiva: los habilitadores clave
Para cerrar la brecha educativa en el Perú, es esencial implementar soluciones integrales que abarquen diversos aspectos clave. Entre estos habilitadores, destacan la conectividad, la capacitación docente y la colaboración público-privada.
Según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), hasta el 30 de junio de 2023, se han adjudicado 148 proyectos en el sector educación bajo el mecanismo de OxI, con una inversión total de S/ 1,995 millones, representando el 28% del monto total adjudicado en este período.
Estas iniciativas han permitido mejorar la infraestructura educativa y dotar a las escuelas de equipamiento tecnológico necesario para implementar soluciones integrales que aborden las múltiples dimensiones de la brecha educativa.
Es imperativo continuar promoviendo estas alianzas estratégicas y mecanismos de inversión para asegurar que todos los niños y adolescentes peruanos, especialmente aquellos en zonas rurales y alejadas, tengan acceso a una educación de calidad en igualdad de condiciones.
La educación del futuro comienza hoy
Países como México, Uruguay y Chile han demostrado que invertir en conectividad educativa no solo mejora los aprendizajes, sino que reduce significativamente la desigualdad. En México, por ejemplo, el programa Telesecundaria ha permitido que más del 90% de las escuelas rurales accedan a contenidos educativos digitales, mientras que en Uruguay, el Plan Ceibal ha llevado computadoras e internet a cada estudiante de la educación pública, elevando sus estándares educativos a niveles comparables con los de Europa.
El Perú tiene la oportunidad –y la responsabilidad– de seguir este camino. La educación digital no es el futuro, es el presente, y cada día que pasa sin garantizar que nuestros niños en las zonas más alejadas accedan a ella, estamos negándoles la posibilidad de competir en igualdad de condiciones en el mundo que viene.
En Gilat, estamos comprometidos con llevar conectividad a cada rincón del país, porque sabemos que detrás de cada antena instalada hay un niño con sueños, una maestra con vocación y una comunidad que quiere progresar. No podemos seguir postergando la educación de nuestros niños: el momento de actuar es ahora.
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